Me giré hacia ella, rodeándola con mi otro brazo, observando desde encima sus pezones duros, besé la piel de su hombro, bajé a su espalda, y sentí como se estremecía al notar como mi nabo se empalmaba entre sus nalgas.
Echó atrás su trasero, abriéndolo y ofreciéndolo a mi sexo, no me hizo falta empujar, pues su enorme obertura absorbió el capullo de mi tranca. Nuevamente un gemido. Yo agradecía a dios por lo que me estaba regalando, el mejor manjar que podía esperar.

Su mano se metió entre sus piernas, acariciando mi polla al entrar y salir, manteniendola unida a su sexo cuando sacaba el capullo de su cueva. Sentir sus dedos apretarme me excitaba con locura, y era incapaz de apartar mi boca de su cuello, mordía sin cesar, respiraba profundamente, pues no quería dejarme llevar tan temprano, deseaba que aquello durara más y más, toda la vida si era posible…
Se movía como una serpiente, desde la cabeza aferrada a mi brazo hasta las piernas entrelazadas con las mías. Nuevamente aceleró, apretó fuertemente las piernas y se corrió a la vez que suplicaba sentir mi semen nuevamente, eso me hizo estallar sin remedio, y llenarla otra vez. Esta vez recuperamos la respiración unidos en la misma posición hasta que se levantó y fue a la ducha. Esperé en la cama un poco más.
Vaya, pensé q iba a poder tomar aliento pero veo q sigue... una dormidita y a la faena. Bueno, aprovechemos q se fue a la ducha.
ResponderEliminarSalu2